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Breves anotaciones sobre películas del género sci-fi.
Distrito 9 (District 9, 2009)
A medio camino entre la superproducción y el cine de género indie llega Distrito 9 del surafricano Neill Blomkamp, pupilo de Peter Jackson, que nos trae una historia de unos refugiados alienígenas que no tardan en convertirse en la nueva raza de apestados de la Tierra. La cinta es en realidad una extensión del cortometraje Alive in Joburg, del propio Blomkamp, y quizás por su ambientación (la ciudad surafricana de Johannesburg) y su temática ha sido vista como una metáfora del Apartheid, aunque en realidad esta comparación es sólo superficial y tiene más cosas en común con la cuestión de cómo la discriminación lleva a fenómenos como el del Holocausto. Sin embargo, todo este contenido sociológico está subordinado (de forma muy eficiente) a una gran película de extraterrestres con grandes dosis de acción, cosa que yo personalmente no veía venir.
De hecho la publicidad que nos ha llegado de ella ha sido un poco engañosa; todos los avances, notas de prensa y spots presentaban Distrito 9 como una película más cerebral de lo que finalmente ha resultado ser, amparándola en su supuesta calidad de ciencia-ficción “con mensaje”. El resultado final dista mucho de hacer justicia a tal arrogancia. Para empezar, el recurso estético de falso documental sólo se usa en algunos momentos, siendo todo lo demás una narración en tercera persona convencional. Asimismo, la película tiene mucha acción, sobre todo en su tercio final, y el argumento es algo que hemos visto muchas veces en obras similares del género sci-fi como Enemigo mío (1985), en la que un humano y un alienígena ponen de lado sus diferencias ante un desafío común.
Todo esto sin embargo no deja de ser meramente anecdótico, ya que en casi todos los aspectos la película es impecable; el estilo de narración es interesante al combinar la perspectiva tradicional con material en bruto de entrevistas y cámaras de seguridad, y los efectos especiales te dejan literalmente con la boca abierta, entre otras cosas por su generosa muestra de armas alienígenas, robots y artefactos espaciales. El final es probablemente uno de sus mejores puntos, ya que no sólo es satisfactorio a nivel emocional sino que deja abierta la posibilidad de una secuela que personalmente espero se de.